La Municipalidad de Guaymallén continúa desarrollando su plan integral de bacheo y mantenimiento vial, con una estrategia que combina planificación territorial, cuadrillas diurnas y nocturnas, relevamientos permanentes y nuevas técnicas de reparación para hacer frente al deterioro de las calles provocado por las lluvias.
Las precipitaciones intensas y recurrentes representan un desafío inédito para las calles de Mendoza. Por eso, para su mantenimiento, Guaymallén ha estudiado la implementación de una estrategia efectiva frente a los daños que produce la contingencia climática. El agua que ingresa por fisuras, juntas o sectores previamente intervenidos debilita la resistencia de las calzadas, acelera su deterioro y produce rupturas, especialmente cuando se combina con el tránsito constante y las pérdidas de las redes de agua potable y cloacas.
A esta situación se suma la necesidad de adaptar los tiempos de reparación a períodos de mayor inestabilidad climática. En este contexto, el pavimento intertrabado, conocido como adoquinado, resulta la opción más eficiente para ejecutar trabajos entre una tormenta y otra.
Frente a este escenario, Guaymallén sostiene un esquema permanente de mantenimiento que busca priorizar la seguridad vial, recuperar la transitabilidad y aprovechar de manera eficiente los recursos municipales. Para ello, incorpora soluciones constructivas que permiten prolongar la durabilidad de los trabajos de bacheo ante las constantes precipitaciones y dar una respuesta eficiente a los automovilistas y transeúntes.

Cuatro equipos de trabajo para cubrir todo el departamento
El plan de bacheo municipal está organizado mediante un cronograma mensual de intervenciones, que distribuye las tareas según la circulación vehicular, la densidad urbana y las necesidades detectadas en cada distrito.
Actualmente, el Municipio cuenta con tres equipos diurnos y uno nocturno, que trabajan bajo el siguiente esquema:
- Equipos diurnos 1 y 2: se concentran en las zonas de mayor densidad urbana y circulación vehicular, que incluyen sectores de Dorrego, San José, Villa Nueva, Las Cañas y otros puntos estratégicos del departamento. Ambos equipos rotan entre estos sectores para garantizar una cobertura permanente.
- Equipo diurno 3: interviene principalmente en Rodeo de la Cruz, Kilómetro 11 y Jesús Nazareno, y también realiza trabajos programados en Los Corralitos, La Primavera y Colonia Molina, asegurando que el mantenimiento alcance a las zonas rurales.
- Equipo nocturno: trabaja exclusivamente en las áreas urbanas de mayor circulación, especialmente sobre avenidas principales, corredores comerciales y calles donde el tránsito diurno dificulta ejecutar las tareas con seguridad.
Esta organización permite mantener una presencia constante en todo el departamento y aprovechar los horarios de menor circulación para intervenir arterias estratégicas, reduciendo las molestias para vecinos, comerciantes y conductores.
Además, el cronograma contempla ajustes para responder a situaciones urgentes detectadas después de las tormentas.
Por qué las lluvias producen más baches
El incremento de las precipitaciones provoca un desgaste acelerado de las calzadas, especialmente en aquellas que presentan fisuras, reparaciones anteriores o problemas en sus capas inferiores.
Cuando el agua penetra por pequeñas grietas, puede alcanzar la base sobre la que se apoya el pavimento. La humedad excesiva debilita esa estructura y, con el paso constante de los vehículos, comienzan a producirse deformaciones, desprendimientos y, finalmente, nuevos baches.
El problema no se limita al agua de lluvia. Las pérdidas de las redes de agua potable, los desbordes cloacales y las filtraciones subterráneas también pueden comprometer la estabilidad de las calles.
En Guaymallén, esta problemática tiene especial incidencia en sectores donde las redes sanitarias son más antiguas. A ello se suman las aperturas de calzada necesarias para realizar reparaciones de los servicios, que pueden convertirse en puntos vulnerables si no se restituyen adecuadamente las distintas capas del pavimento.
Los relevamientos municipales muestran un incremento generalizado de los reclamos de bacheo, con una concentración importante en sectores de Belgrano, San José y Buena Nueva, aunque la situación se extiende a diferentes puntos del departamento.

El adoquinado, una respuesta rápida frente a las lluvias más frecuentes
Uno de los principales desafíos que enfrenta Guaymallén es la necesidad de reparar las calles en períodos cada vez más reducidos entre episodios de lluvia.
Fenómenos climáticos como El Niño pueden favorecer condiciones de mayor inestabilidad y precipitaciones más frecuentes o intensas, aunque sus efectos varían según la región y cada temporada.
En este contexto, la Municipalidad está incorporando pavimento intertrabado, conocido como adoquinado, en reparaciones de calles de circulación intensa, como una alternativa que permite acelerar los trabajos y recuperar la transitabilidad en menor tiempo.
La principal ventaja de esta técnica es que los adoquines de hormigón no necesitan un período de fraguado en la calle, como ocurre con el hormigón tradicional.
Mientras que una reparación con hormigón convencional requiere esperar a que el material desarrolle la resistencia necesaria antes de habilitar la circulación, los adoquines son piezas previamente fabricadas que se colocan sobre una base preparada y compactada.
Una vez completada correctamente su instalación, el sellado de juntas, la compactación y los controles correspondientes, la calle puede volver a habilitarse prácticamente de inmediato.
Esta diferencia resulta especialmente importante cuando las lluvias se suceden con intervalos breves, ya que permite aprovechar las ventanas de buen tiempo para ejecutar reparaciones sin depender de largos períodos de curado.
Además, la posibilidad de realizar intervenciones localizadas facilita la respuesta municipal ante nuevos deterioros.
El objetivo es evitar que una reparación se prolongue innecesariamente o que una nueva tormenta encuentre una calzada todavía intervenida, siempre que las condiciones de humedad, estabilidad del terreno y seguridad permitan trabajar correctamente.

Hormigón tradicional y adoquines: diferencias frente al agua y las inclemencias climáticas
Tanto el hormigón tradicional como el pavimento intertrabado pueden ofrecer una elevada resistencia y una larga vida útil cuando están correctamente diseñados y ejecutados. Sin embargo, presentan diferencias importantes en su colocación, comportamiento y mantenimiento.
| Hormigón tradicional | Pavimento intertrabado (adoquines) |
| Se ejecuta como una superficie continua, dividida por juntas. | Se coloca mediante piezas individuales de hormigón que trabajan de manera conjunta. |
| Necesita desarrollar resistencia antes de habilitar el tránsito. | Puede habilitarse rápidamente después de completar su instalación. |
| Las fisuras y juntas deterioradas pueden permitir el ingreso de agua. | Sus juntas permiten absorber pequeños movimientos y facilitan reparaciones localizadas. |
| Las reparaciones suelen requerir demolición, reconstrucción y tiempo de curado. | Permite retirar y recolocar piezas, reduciendo los tiempos de intervención. |
| Tiene una elevada resistencia estructural cuando está correctamente ejecutado. | Ofrece resistencia al tránsito y facilidad de mantenimiento cuando cuenta con una base adecuada. |
| Las lluvias pueden dificultar el hormigonado y las primeras etapas de curado. | Permite aprovechar períodos breves de buen tiempo, siempre que la base esté estable y correctamente acondicionada. |
En términos prácticos, el hormigón tradicional representa una solución rígida, resistente y duradera, mientras que el adoquinado ofrece ventajas operativas para ejecutar reparaciones rápidas y realizar tareas de mantenimiento posteriores.
Esto no significa que los adoquines sean impermeables o que el agua no pueda afectar su estructura. Ambos sistemas requieren bases correctamente compactadas, drenaje adecuado y una ejecución técnica apropiada.
Por eso, la elección del material depende de las características de cada calle, el volumen de tránsito y las condiciones del terreno.
La incorporación del adoquinado busca especialmente mejorar la respuesta frente a daños puntuales y evitar la reiteración de reparaciones que pueden perder efectividad ante la presencia persistente de agua.

Reparaciones más duraderas y mejor aprovechamiento de los recursos
Otro aspecto importante del plan es reducir la dependencia de soluciones provisorias en aquellos sectores donde las lluvias y el tránsito intenso aceleran el deterioro.
Las reparaciones realizadas con mezcla asfáltica en frío pueden resultar útiles para resolver determinadas situaciones de manera inmediata. Sin embargo, cuando existe humedad persistente, infiltración de agua o una base deteriorada, su durabilidad puede verse comprometida.
Frente a estas condiciones, el adoquinado ofrece una alternativa que combina rapidez de colocación, resistencia al tránsito y facilidad para ejecutar futuras intervenciones.
Una de sus ventajas es que, ante la necesidad de reparar una cañería o corregir un deterioro localizado, las piezas pueden retirarse y volver a utilizarse, evitando demoliciones extensas y reduciendo la generación de escombros.
Esto permite avanzar hacia un esquema de mantenimiento más eficiente, en el que cada intervención busque sostenerse durante más tiempo y disminuir la necesidad de repetir trabajos sobre un mismo sector.
Relevamientos permanentes y atención de reclamos
La Municipalidad mantiene un sistema de identificación y seguimiento de los daños en la vía pública a partir de distintas fuentes de información.
Los reclamos ingresan mediante la aplicación Muni Digital y el sistema Kiltex, a los que se suman los reportes realizados por Defensa Civil y los relevamientos de las áreas operativas municipales.
Esta información permite identificar sectores críticos, organizar los recorridos de las cuadrillas y establecer prioridades según el estado de las calzadas, el volumen de tránsito y las condiciones de seguridad vial.
Después de los episodios de lluvias intensas, el seguimiento adquiere especial importancia, ya que pueden aparecer nuevos daños o agravarse situaciones previamente identificadas.
Por eso, el esquema de trabajo contempla la posibilidad de reorganizar las intervenciones para atender situaciones urgentes, sin abandonar el mantenimiento programado en el resto del departamento.
Una estrategia para cuidar las calles y sostener la inversión pública
Desde la Municipalidad de Guaymallén se trabaja con el criterio de que el mantenimiento vial no consiste únicamente en tapar baches, sino en identificar las causas del deterioro y aplicar la solución técnica más conveniente en cada caso.
La presencia de agua, ya sea por precipitaciones o por pérdidas de las redes sanitarias, constituye uno de los principales desafíos para la conservación de la infraestructura urbana. Cuando el origen del deterioro está asociado a una filtración, resulta fundamental resolver esa causa para evitar que una nueva reparación vuelva a dañarse.
En este contexto, la combinación de planificación territorial, cuadrillas nocturnas, atención de reclamos y utilización de distintas técnicas constructivas permite mejorar la capacidad de respuesta municipal.
La incorporación de adoquines forma parte de esta estrategia: adaptar las soluciones a condiciones climáticas más exigentes, aprovechar mejor los períodos disponibles para trabajar y devolver rápidamente las calles a los vecinos.
De esta manera, Guaymallén reafirma su compromiso con la seguridad vial, la conservación de la infraestructura existente y la administración responsable de los recursos públicos, priorizando intervenciones que no solo resuelvan los problemas inmediatos, sino que también permitan reducir su repetición frente a futuras lluvias.